viernes, 22 de noviembre de 2013

Reflexiones sobre el proceso de paz en Colombia

En la pasada entrega se habló un poco de la oposición del Uribismo al proceso de paz que se lleva a cabo en la Habana, Cuba con la guerrilla de las FARC - o la FAR como dice el patrón Uribe -, y quedó claro que dicha oposición obedecía más a una presión internacional que a un verdadero "dolor de patria" manifestado por los detractores del proceso. 

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Se hace necesario tomar en cuenta la presión internacional, ahora más que nunca, dado que el contexto socio-económico global esta marcado por una "mano invisible", que a diferencia de la planteada por Adam Smtih, no tiene tan buenas intenciones y regula las leyes internacionales para que las empresa multi y supranacionales puedan disponer de planeta entero sin importar el impacto social y ambiental que tengan sus actos. 

Este contexto es un poco delicado de exponer, ante todo por el tono ridiculizante que utilizan los protectores de esta realidad. Sin embargo, es menester de todos los ciudadanos del mundo poner atención a toda la información que ya se conoce sobre este complejo e intrincado sistema internacional que permite, hoy por hoy, el control casi total del mundo. Dicha información es la clave para comprender porque los presidentes no pasan de ser simples marionetas en un contexto global controlado por mega corporaciones. 

Partiendo de esta evidente realidad, se puede hacer una lectura más aterrizada del complejo ambiente social que vive Colombia, y las pocas o nulas posibilidades de lograr una verdadera paz. Al menos en el corto y quizás mediano plazo. 

La educación, el talón de Aquiles

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Un proceso serio de paz debe partir por brindar buenas bases a la sociedad para evitar que en algún momento de su trasegar, un grupo de personas decidan alzarse en armas contra cualquier otro grupo. Dichas bases solo pueden ser construidas con una educación de calidad, y por calidad se hace referencia a una educación que forme seres independientes con capacidad de gestión, y no una que forme excelentes empleados. 

En Colombia, le educación está desnutrida en presupuesto y de repeso, los contenidos llevan mas de 50 años sin ser modernizados. Aunque se han hecho algunos intentos, solo se ha logrado hacer de los centros educativos instituciones especialistas en castrar intelectualmente a los genios y hacerle coger fobia a la sabiduría a los no tan genios.

Hace falta una política real, de reformar la educación en todos los niveles. No se trata solo de asignar presupuesto - aunque la inversión es vital para la educación -, se trata de replantear el objetivo de la educación en el proyecto de nación. Las escuelas deben producir excelentes ciudadanos, con capacidad para convivir en comunidad y desarrollar proyectos en equipos. Y las universidades deben producir científicos y/o empresarios con capacidades para generar nuevas industrias.

Un proceso de paz serio debe partir por hacer las paces con la población civil. Esa misma que está en medio de todos los actores violentos sufriendo los abusos hasta del propio estado. ¿Porque negociar la paz con grupos armados sin antes lograr la paz entre el estado y los ciudadanos?.  Es precisamente una educación de calidad un primer paso para sembrar la paz entre la población, sin embargo, se necesitan de muchos otros pasos para lograr cortar el suministro de personal resentido a los grupos irregulares.

Además de un eficiente sistema educativo, se precisan de oportunidades laborales decentes. Es por esto que se necesita de manera urgente profesionalizar el campo colombiano, para así lograr que estas personas accedan a las herramientas conceptuales necesarias para hacer mas productivas y competitivas sus tierras. Es momento de olvidarnos del café y replantear la estrategia agraria en Colombia; pensando en otros frutos mas rentables; pues el café contra el que toca competir en el mercado global, es un café altamente tecnificado. Algo imposible de lograr con la accidentada geografía nacional. Es por esto que tocaría replantear la estrategia para incrementar el bienestar de los campesinos de Colombia, puesto que su miseria es el caldo de cultivo para la violencia. Y si se va a hablar de paz, pero en serio, se tiene que abordar el problema de raíz. 

Los diálogos de la Habana son un paso importante, pero no se debe olvidar que no es ni sera suficiente, pues suponiendo que la guerrilla de las FARC depongan las armas, dejen de extorsionar los mineros artesanales, terminen con el negocio de la droga y en general dejen de ser un grupo terrorista; no estaríamos ni a medio camino. Porque aún quedaría un país invadido de bandas criminales (otro nombre para grupos fragmentados de paramilitares), de pandillas juveniles al servicio del micro trafico, bandas de ladrones, congresistas corruptos y demás llagas de la sociedad que jamas permitirán llegar a la tan anhelada paz.

Al final queda la sensación de que los diálogos con las FARC son una payasada, sin embargo al menos algo diferente se está haciendo, pues terminar una guerra con mas guerra es apagar un incendio con gasolina. Sin embargo, es necesario que el gobierno refuerce la estrategia para lograr una paz verdadera,  ya que Colombia tiene todo lo necesario para ser una super potencia, pero mientras aquí se dicten la educación y los dogmas económicos establecidos por aquella "mano invisible" planteada al principio, no habrán oportunidades para un paz real.




miércoles, 20 de noviembre de 2013

Un estado en guerra eterna es la visión del uribismo

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Para nadie es un secreto la férrea oposición de Uribe y su pandilla al proceso de paz que se lleva actualmente en la Habana. No desaprovechan oportunidad para descalificar todo lo que signifique perdón y reconciliación con la guerrilla de las FARC. El porque de esta posición esta lleno de oscuros matices, que se pretenden abordar en el presente articulo. 

Antes que nada, hay que aclarar que este blog no tiene banderas políticas, y no se apoya a ningún grupo de derecha ni de izquierda, dado que esta división de pensamiento solo sirve para generar mas violencia y enfrentamientos. En este orden de ideas; desde este sitio se observa que el actual dialogo con la guerrilla de las FARC es una movida inteligente del presidente Santos para buscar una salida distinta y definitiva a un conflicto que lleva mas de 60 años desangrando a Colombia. 

La metodología que se ha seguido en dichos diálogos parte de dos principios: discreción mediática y negociación en medio del conflicto. Dicho en otras palabras; las negociaciones se han tratado de mantener en cierta reserva por seguridad del proceso mismo, dado que revelar todo lo que se habla seria contra producente para la negociación. Además, desde el principio se propuso que los operativos no se iban a parar y se decidió continuar la negociación en medio de la eterna guerra.

Dicho lo anterior se puede dilucidar la incoherencia de los constantes ataques de Uribe y su pandilla. Puesto que cada vez que las FARC comenten actos de terrorismo, inmediatamente el ex presidente con ínfulas de presidente prende su metralleta de tweets para descalificar el proceso de paz. ¿Sera que nadie le dijo a este señor que las FARC se comprometieron a dialogar pero que en ningún momento se hablo de parar con la toma de pueblos y demás crímenes?. Esto no quiere decir que las FARC tengan el derecho de atacar a la población, pero hay que tener en cuenta que el gobierno jamas propuso terminar con las operaciones militares contra esta guerrilla. Es claro, que la negociación es en medio de la guerra, entonces ¿por qué los colombianos tienen que soportarse a don Uribe dando las cifras de cada soldado muerto cual periódico amarillista?

El que un ex presidente esté en contra de lo que hace el actual presidente no es gran cosa. El problema es precisamente el tipo de ex presidente que es Uribe. El es una persona llena de odio y rencor; que ademas de creer que la única solución a todo es el plomo -o darle en la cara a los maricas- tiene oscuros nexos con el complejo militar industrial estadounidense. Son estos tentáculos los que impulsan a Uribe a oponerse a la paz en Colombia, porque toda persona con algo de educación en Colombia sabe que Uribe no es mas que un peón mas de los Estados Unidos, y si tomamos en cuenta que en Estados Unidos las decisiones las toman los dueños del complejo militar industrial; se empieza a entender el porqué de la campaña de Uribe y su pandilla en contra de todo lo que signifique paz en Colombia. 

La realidad es que la paz en Colombia es un mal negocio, porque esto significa una reducción en la compra de armamento. Una reducción en ambos bandos (guerrilla y gobierno) y bien se sabe que la estrategia global del trafico de armas es la mejor fachada para que EEUU pueda vender armas a todos los bandos enfrentados en cualquier conflicto. Esta es la razon principal por la que Uribe esta en contra de los diálogos de paz, ya que a el lo único que le importa es lograr un estado en guerra eterna.